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Karen Joisten, tecnoética para salvaguardar la democrácia

"La tecnología puede llevar a la disolución de la democracia, pues ésta necesita personas que construyan su propia opinión de manera crítica y en base a hechos".

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Karen Joisten es una de las más importantes filósofas alemanas y la co-creadora y directora científica del programa en tecno ética de la Universidad de Kaiserslautern, uno de los primeros de este tipo en Europa.

"Con mi trabajo busco realizar la mayor contribución posible al mundo y a nuestra sociedad. Cuantas más personas puedan desarrollar sus capacidades intelectuales (lo deseable sería que fueran todas), más humana será la sociedad", explica Joisten. Y para ello, advierte, la tecnología ha de estar imbuida de ética.

¿Qué entendemos por tecno ética y por qué tenemos que hablar sobre ello?

En el caso que me compete, tecno ética es una nueva especialización de la Universidad Técnica de Kaiserslautern que hemos creado mi colega el profesor Neuser y yo. 

Fundamentalmente se trata de analizar tanto la técnica como la tecnología desde una perspectiva ética según la cual su objetivo no debería ser que los hombres estuvieran a su servicio, sino al contrario. Cuando esto no es así, hay que decir alto y claro: “¡NO!”.

Según Tristan Harris, fundador del Center for Humane Technology, un puñado de compañías tecnológicas dirigen los pensamientos de billones de personas cada día, arrebatándonos la capacidad de gestionar nuestra atención y vivir la vida que queremos y transformando la democracia. ¿Está de acuerdo?

El surgimiento de monopolios es muy problemático en todos los campos de la sociedad, sea en lo político, económico o técnico. Por lo general, lleva a un abuso de poder que sólo pretende priorizar los propios intereses y que escapa a cualquier control. ¡Hay que actuar para hacerle frente!

Y sí, en última instancia puede llevar a la disolución de la democracia, pues ésta necesita personas que construyan su propia opinión de manera crítica y en base a hechos y que estén dispuestos a replantearse siempre sus puntos de vista.

Por todo ello hemos de tener claro que todos hemos de trabajar durante toda nuestra vida para desarrollar y mantener nuestra autonomía.

James Moor (profesor de Filosofía Intelectual y Moral en la Universidad de Dartmouth) señala que desarrollar hábitos de carácter apropiados como la amabilidad, la honestidad, la sinceridad, la disposición a ayudar a los demás, la generosidad y la justicia son requisitos esenciales del comportamiento moral. ¿Cómo afecta la tecnología el desarrollo de estos hábitos en las personas jóvenes? ¿Está transformando la tecnología la sociedad desde un punto de vista moral?

Todas esas cualidades son virtudes humanas que se alcanzan gracias al ejercicio y la interiorización constantes. Al nacer, la persona se integra en un contexto específico y son las personas más cercanas las que influyen para que dichas virtudes se lleguen a desarrollar. A medida que vamos creciendo otros entornos de influencia entran en juego, como el jardín de infancia, la escuela, la formación etc. Estas instituciones también son responsables de la construcción de estas virtudes.

Pero en el caso de personas jóvenes y desde el punto de vista de la historia de su desarrollo, si la relación con la tecnología sustituye la relación con las personas y acaban atrapados en ello, entonces las relaciones humanas quedan en segundo plano.

Los debates y discusiones tan importantes y necesarios en las relaciones interpersonales y para poder madurar internamente y crear el propio carácter quedan atrás. Esto lleva a una des-humanización de las personas y de-moralización de la sociedad.

Por lo tanto, las personas no debemos rehuir nuestra responsabilidad y entregarnos a las máquinas. Somos responsables de nosotros mismos, del resto de personas, de los animales y la naturaleza, mientras que nuestros productos tecnológicos no están imbuidos de dicha responsabilidad. Así, si reconocemos que la tecnología transforma la sociedad de manera poco sana, hemos de posicionarnos frente a ello así como frente a otros derroteros equivocados.

¿Somos demasiado vulnerables a la tecnología y estamos demasiado poco preparados para gestionarla?

Hace mucho que la técnica y la tecnología nos acompañan. Aun así, es cierto que los desafíos de hoy en día son enormes, dado que la transformación digital es una espiral en la que está inmersa toda la sociedad. Necesitamos discursos éticos a nivel micro, meso y macro y una educación auténticamente ética. Necesitamos las mejores respuestas posibles a todos los niveles para una vida óptima para las personas en armonía con la naturaleza y la técnica.

Pero esto sólo lo podremos conseguir cuando estas respuestas sean vinculantes y políticamente convenientes. No puede ser que unos pocos se hagan ricos a costa de todos los demás, ni que la tecnología nos oprima y nos convirtamos en sus sirvientes y sirvientas.

¿Deberían legislar los gobiernos para evitarlo?

La ética, las personas y la responsabilidad social deberían figurar en primer lugar y las aplicaciones técnicas de los productos en segundo.