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Ganadores – Brecha Territorial

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Ganador de la categoría Brecha Territorial – Árbol de mangos. Agbogbloshie, Accra (Ghana)

Antonio J. Pérez
Fotógrafo
Sevilla (Spain)

La historia detrás de la foto, por el autor.

En Accra (Ghana) existe el cementerio electrónico de Agbogbloshie, montañas de basura electrónica llegadas de Europa y Estados Unidos, esta tecnología obsoleta llega a un país donde la brecha digital es enorme. Los trabajadores, adolescentes y niños, de manos pequeñas, trabajan en la zona contaminada, sin ningún tipo de protección.

Como una señal de cambio y futuro una escultura que representa un árbol de mangos realizado con ordenadores y teclados viejos ilumina el territorio contaminado, un espacio donde la brecha digital es enorme…

 


Mención especial de la categoría Brecha Territorial – Tratando de comunicarme con mis padres en medio de los árboles

Lisnet González
Trabajo informal
Municipio Guajira (Venezuela)

La historia detrás de la foto, por el autor.

Mientras la tecnología avanza en muchos países, Venezuela cada día se queda en un retraso, la crisis que ha venido presentándose ha repercutido en la comunicación de manera muy notoria en este tiempo de confinamiento, muchas personas quedaron atrapados en otro lado de la ciudad, o en otros países. En Venezuela hace como 10 años aproximadamente; niños, niñas y adolescentes han quedado a cargo de sus abuelos, tíos, incluso de sus vecinos, los padres les tocó migrar para poder sustentar a sus pequeños, desde el exterior por el alto costo de la vida.​

El municipio Guajira del estado Zulia, es un lugar fronterizo a la república de Colombia, lo cual por un lado tiene sus ventajas pero también algunas desventajas. En esta ocasión se tomara en cuenta un privilegio de vivir en frontera, en medio del caos de los graves problemas de electricidad que viven los venezolanos, de 48 horas o más sin fluido eléctrico, lo que inmediatamente incide en la conectividad de las señales de comunicación. Los pobladores quedan sin ningún tipo de comunicación y a oscuras, por muchos días sin poder conversar con sus familiares. Pero en este sitio de Venezuela existe una única opción que no todos pueden hacer: la de subirse en un árbol o en el techo de su residencia para poder comunicarse con sus seres queridos, buscando señal colombiana como las líneas CLARO, TIGO que a esos metros de altura encuentran. Mientras que los que están del otro lado de la frontera pueden recibir la llamada sentados en un sofá, o acostado en la cama de su habitación, el venezolano debe hablar lo más breve antes de quedarse sin batería o lo peor, con un descuido caerse del árbol.​

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