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El impacto en el clima de las ‘big tech’ con Juantxo López de Uralde

“No puede ser que la actividad de las empresas tecnológicas acabe propiciando el cambio climático”.

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Juantxo López de Uralde es uno de los activistas por el medio ambiente de mayor y más importante trayectoria en España. Desde 2001 hasta 2010 ocupó el puesto de Director Ejecutivo de Greenpeace España, tras lo cual fundó el partido político EQUO. En la actualidad es diputado y presidente de la Comisión de Transición Ecológica y Reto Demográfico en el Congreso. Como tal, trabaja en la tramitación de una legislación trascendental para el futuro de España: la ley de cambio climático.

¿En qué punto de la crisis climática mundial nos encontramos?

Según los científicos, estamos cerca del punto de no retorno, que sitúan en 2030.

Hacen falta reducciones muy importantes de las emisiones para asegurar que en la UE no aumentan las temperaturas medias globales por encima de 1,5º C. De ahí que estemos ante una década clave en la que la adopción de las medidas adecuadas puede suponer un futuro mejor.

¿Considera factible el objetivo del European Green Deal de una Europa neutral en términos de emisiones en 2050?

Sí. Recuerdo que cuando en 2007 planteamos la posibilidad desde Greenpeace de que España fuera 100% renovable en la obtención de energía, se nos acusaba de utópicos y casi de locos. Hoy todo el mundo asume ya esa posibilidad. Las tecnologías avanzan muy rápido y hay una conciencia clara de que hay que actuar. Por eso creo que es posible.

¿Basta con la tecnología para mitigar el cambio climático?

La tecnología es imprescindible y se están produciendo avances muy importantes, aunque también debemos asumir que son necesarios cambios en los hábitos de consumo y en el propio modelo económico.

¿Cuáles son para usted algunas de las soluciones tecnológicas más importantes en la lucha contra el cambio climático?

Hay muchas y en todos los ámbitos. El avance de la energía eólica en nuestro país, por ejemplo, es espectacular: en unos años hemos conseguido que el 20% de la electricidad que consumimos tenga su origen en la eólica. Y todavía puede crecer mucho más. La iluminación eficiente es otro ejemplo: las bombillas led hacen que el consumo energético se reduzca de modo sustancial. En transporte hemos visto el rápido avance del coche eléctrico. Y así sucesivamente.

¿Considera que las grandes tecnológicas y sus necesidades energéticas son un problema para el medio ambiente?

Los impactos ambientales deben tenerse en cuenta y reducirse al máximo. Puede hacerse si hay voluntad, porque son empresas que acumulan enormes beneficios y, por tanto, deberían dedicar una parte a mitigar esos impactos.

¿Qué pueden hacer las grandes tecnológicas para mitigar su impacto medioambiental, además de reducir las emisiones de carbono?

Reducir sus emisiones es fundamental.

No puede ser que la actividad de las empresas tecnológicas acabe propiciando el cambio climático. Es fundamental, también, que hagan frente a la obsolescencia programada y que deje de ser parte de su estrategia empresarial, así como reducir el impacto de sus residuos en el medio ambiente a través de estrategias de economía circular.

El informe de Greenpeace Oil in the Cloud refleja que Microsoft, Google y Amazon se han asociado con compañías petrolíferas para utilizar la inteligencia artificial en la búsqueda y explotación de combustibles fósiles. ¿Son compatibles los esfuerzos regulatorios a nivel global para mitigar las emisiones contaminantes con este tipo de carrera tecnológica?

Es lamentable. Las propias petroleras (hoy BP lo decía) reconocen que la reducción del consumo de petróleo ha llegado para quedarse. Deberían centrar sus esfuerzos de investigación en los sectores de la energía limpia y no en revivir al muerto de los combustibles fósiles.

Finalmente, ¿qué podemos hacer a nivel particular para mitigar el impacto medioambiental de nuestro consumo de tecnología?

Sobre esto tengo mi opinión: no estoy muy de acuerdo en trasladar toda la responsabilidad al individuo. Sin duda debemos actuar para minimizar al máximo nuestro impacto, pero lo fundamental es exigir a las empresas tecnológicas cambios en el sentido de hacer mucho más sostenible este sector. En todo caso como consumidores prioricemos siempre aquellos productos más sostenibles y minimicemos nuestro consumo.