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Trasformación digital // Karen Joisten

"Cuantas más personas puedan desarrollar sus capacidades intelectuales, más humana será la sociedad".

Tags: 'Ética tecnológica' 'Impactos de la tecnología' 'Karen Joisten' 'Transformación digital'

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¿En qué consiste su trabajo?

El objetivo de mi trabajo es poder realizar la mayor contribución posible al mundo y nuestra sociedad.

Cuantas más personas puedan desarrollar sus capacidades intelectuales (todas sería lo deseable), más humana será la sociedad.

En este contexto, la pregunta que nos tenemos que hacer es si la tecnología puede ayudar en ese proceso y en qué grado. Éstas son las cuestiones que abordo  en diferentes contextos de investigación.

Según Tristan Harris, fundador del Center for Humane Technology, un puñado de compañías tecnológicas dirigen los pensamientos de billones de personas cada día, arrebatándonos la capacidad de gestionar nuestra atención y vivir la vida que queremos, además de transformar la democracia. ¿Está de acuerdo?

El surgimiento de monopolios es extremadamente problemático en todos los campos de la sociedad, sea en lo político, económico o técnico. Por lo general lleva a un abuso de poder que sólo pretende priorizar los propios intereses y que escapa a cualquier control. ¡Hay que actuar para hacerle frente! Y sí, en última instancia puede llevar a la disolución de la democracia, pues ésta necesita personas que construyan su propia opinión de manera crítica y en base a hechos y que estén dispuestos a replantearse siempre sus puntos de vista.

Por todo ello hemos de tener claro que somos nosotros los que durante toda nuestra vida hemos de trabajar por el desarrollo de nuestra autonomía.

James Moor (profesor de Filosofía Intelectual y Moral en la Universidad de Dartmouth) señala que desarrollar hábitos de carácter apropiados como la amabilidad, la honestidad, la sinceridad, la disposición a ayudar a los demás, la generosidad y la justicia son requisitos esenciales del comportamiento moral. ¿Cómo afecta la tecnología el desarrollo de estos hábitos en las personas jóvenes? ¿Está transformando la tecnología la sociedad desde un punto de vista moral?

Todas esas cualidades son virtudes humanas que se alcanzan gracias al ejercicio y la interiorización constantes. Al nacer, la persona se integra en un contexto específico y son las personas más cercanas las que influyen para que las anteriores se lleguen a desarrollar. A medida que vamos creciendo otros entornos de influencia entran en juego, como el jardín de infancia, la escuela, la formación etc. Estas instituciones también son responsables de la construcción de estas virtudes.

Pero en el caso de personas jóvenes y desde el punto de vista de la historia de su desarrollo, si la relación con la tecnología sustituye la relación con las personas y acaban atrapados en ello, entonces las relaciones humanas quedan en segundo plano. Los debates y discusiones tan importantes y necesarios en las relaciones interpersonales y para poder madurar internamente y crear el propio carácter quedan atrás. Esto lleva a una des-humanización de las personas y de-moralización de la sociedad.

Por lo tanto, las personas no debemos rehuir nuestra responsabilidad y entregarnos a las máquinas. Somos responsables de nosotros mismos, del resto de personas, de los animales y la naturaleza mientras que nuestros productos tecnológicos no lo son.

Así, si reconocemos que la tecnología transforma la sociedad de manera poco sana, hemos de posicionarnos frente a ello así como frente a otros derroteros equivocados.

¿Somos demasiado vulnerables a la tecnología y estamos demasiado poco preparados para gestionarla?

Hace mucho que la técnica y la tecnología nos acompañan. Aun así, es cierto que los desafíos de hoy en día son enormes, dado que la transformación digital es una espiral que atrapa a toda la sociedad.

Necesitamos discursos éticos a nivel micro, meso y macro y una educación auténticamente ética.

Necesitamos las mejores respuestas posibles a todos los niveles para una vida óptima para las personas en armonía con la naturaleza y la técnica.

Pero esto sólo lo podremos conseguir cuando estas respuestas sean vinculantes y políticamente convenientes.

No puede ser que unos pocos se hagan ricos a costa de todos los demás, ni que la tecnología nos oprima y nos convirtamos en sus sirvientes y sirvientas. 

¿Deberían legislar los gobiernos para evitarlo?

La ética, las personas y la responsabilidad social deberían figurar en primer lugar y las aplicaciones técnicas de los productos en segundo.