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Sílvia Barrera, experta en ciber seguridad, sobre redes y confinamiento infantil

"El abandono de las aptitudes de carácter social de los menores a causa de las redes está presentes en muchos hogares".

Tags: 'Cibercrimen' 'Cibermundo' 'Dispositivos informáticos' 'Infancia' 'Policía Nacional' 'Sílvia Barrera'

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Silvia Barrera es Inspectora de la Policía Nacional especializada en ciber seguridad e investigación del ciber crimen. Ha dirigido los grupos de investigación en redes sociales y forense digital de la Unidad de Investigación Tecnológica de la Policía, así como grupos de trabajo internacional en EUROPOL e INTERPOL en materia de ciber crimen. Ha publicado tres libros divulgativos sobre ciber seguridad. Uno de ellos es 'Nuestros Hijos en la Red: 50 Cosas que Debemos Saber para una Buena Prevención Digital'.

¿En qué consiste su trabajo?

En la actualidad, dirijo el Grupo de Investigación Tecnológica en la Red en la Jefatura Superior de la Rioja. También damos soporte a otros compañeros de la policía judicial que requieren apoyo técnico así como a diligencias judiciales de este tipo. Por otro lado, realizo labores divulgativas y de prevención impartiendo charlas sobre este tema, ya sea con carácter oficial o de forma particular, y escribiendo sobre ello.

¿Cuándo y cómo ha de ser la introducción de los menores a internet?

De forma paulatina. Si nuestros hijos no sienten interés por el mundo virtual, no precipitemos su entrada queriendo regalarles un dispositivo informático que no necesitan.

Regalarle un móvil es un momento clave que supone una mayor independencia y libertad de movimiento. Llegado ese punto, debemos establecer un contrato con una serie de pautas y normas, mejor por escrito -las palabras se las lleva el viento- con las condiciones para el acceso a y la navegación por la red.

También hay que crear un clima de confianza entre padres e hijos, en el que los primeros se interesen por el cibermundo de los segundos sin criminalizar el uso que hagan de la Red. Los padres son los que deben enseñar a sus hijos.

¿Lo considera una herramienta útil en la infancia?

Internet es el desarrollo tecnológico más importante de todos los tiempos y gracias a la tecnología y a la ciencia estamos donde estamos. Para todo desarrollo tecnológico es preciso siempre que se haga un uso positivo del mismo y se adecúe a las necesidades emocionales, educativas, profesionales o personales de su público objetivo, en este caso, los niños.

Internet, per se, no viene con “filtros” y esos filtros los tenemos que generar quienes cuidamos de los menores, asegurándonos de que consuman un contenido virtual acorde a su edad, como se ha hecho con cualquier otro elemento electrónico.

¿Cuáles son los principales peligros de internet para los menores?

Informativamente se cubre más la actividad delictiva, pero son casos de menor suceso y las adicciones los que más abundan. También la sobreexposición, la gratificación rápida, el control entre menores debido a relaciones afectivas más tempranas, la adopción de roles adultos siendo aún pequeños y el abandono de las aptitudes de carácter social, que están ahí presentes en muchos hogares y circunstancias.

En la Red no hay filtros ni límites, la Red es un mundo diseñado por y para adultos. Los filtros deben ser establecidos por los padres.

Partiendo de ahí, si desde el principio no hemos establecido normas ni límites, nuestros hijos tienen la misma probabilidad que nosotros de ser acosados, humillados, estafados o de convertirse en víctimas de pederastas. Así mismo, son susceptibles de consumir pornografía (infantil), contenidos violentos o nocivos, además de sufrir adicciones y sobreexponerse como nosotros. ¿La diferencia? Que son más vulnerables, pues tienen más ansias de experimentar.

Otro de los riesgos somos nosotros mismos, en este caso los niños, como usuarios. Muchas de las situaciones de peligro que se generan se deben a comportamientos de riesgo por parte del menor y a la falta de supervisión y control de los padres.

Ante todo, antes de darle un móvil, hay que imponer unas normas de uso, unos límites y las condiciones para conectarse a Internet. El móvil no es un derecho adquirido ni tampoco una necesidad.

¿Está dando pie el confinamiento a una mayor ciber delincuencia hacia menores?

No tengo constancia de ello. Ese tipo de reportes llegarán, supongo, dentro de unos meses con estudios más concretos. Hay un hecho innegable y es que ha habido un aumento significativo de menores conectados, muchos de ellos también por primera vez.

Esto se traduce en un mayor tiempo de exposición, haciendo uso de la Red, con mayor actividad y, por tanto, también la probabilidad de que esta actividad delictiva de cualquier tipo se incremente.

Tened en cuenta que los niños han pasado muchos días sin poderse  comunicar ni relacionar con sus iguales si no es a través de un dispositivo y estarán haciendo uso también de aplicaciones de mensajería instantánea, por ejemplo, cuando no solían hacerlo o no se les permitía.

Por último, tampoco hay que olvidar que los malos son conscientes que en esta dura época de confinamiento las familias son más vulnerables. La supervisión es más difícil porque es imposible estar todo el día pendiente de lo que están haciendo en Internet cuando lo tienes que compaginar con las tareas domésticas, la convivencia familiar, la tele formación, el tele trabajo, etc. Aprovechan esta circunstancia para buscar un acercamiento a los menores de cualquier forma o publicar y compartir contenidos nocivos.

 

En septiembre de 2019 Google fue condenada a pagar una multa de 170 millones de dólares en Estados Unidos por violar la ley de protección del menor online y recabar información de menores de manera ilegal para ofrecerles publicidad personalizada. Las grandes tecnológicas de la información, así como las redes sociales, ¿anteponen los beneficios a la protección de la infancia?

Las redes sociales y tecnológicas son empresas, de las rentables y poderosas del mundo además, y sus clientes son usuarios, menores y adultos.

Independientemente de la adopción de determinadas acciones o campañas llevadas a cabo por responsabilidad corporativa e imagen, su objetivo es ganar dinero, no trabajar gratis para los demás ni cuidar de menores. Son los padres los que deben responsabilizarse de ellos.

Recientemente tanto Estados Unidos como Reino Unido han aprobado leyes para aumentar la protección del menor online obligando a las grandes tecnológicas a evaluar contenidos potencialmente dañinos para los menores. ¿Considera que la ley es laxa para con estas compañías en este sentido?

No soy jurista para entrar a valorar la conveniencia de determinadas legislaciones. No obstante, como informática e investigadora puedo comentar que las aplicaciones han de incluir unos términos y condiciones en los que se explicita, o se debe explicitar claramente, qué tipo de contenidos y controles incorporan.

Si el contenido que ofrecen está destinado a menores, por supuesto que deben ser muy cautelosos con la información publicada y retirar todo aquello que suponga un riesgo o sea contraproducente para el desarrollo del menor. Tener una política de reporte, análisis y retirada ágil.

Si la plataforma es adulta e incorpora material dirigido a menores, siempre hay un riesgo en estas plataformas de que se “cuele” contenido inadecuado en un canal que incumpla las normativas, pero no podemos pretender que sean las tecnológicas las que hagan la labor de supervisión que corresponde a los padres.